Invima emite alerta por medicamentos falsificados detectados en el mercado colombiano
El Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) lanzó una alerta sanitaria este jueves tras identificar la circulación de medicamentos elaborados de manera fraudulenta, entre los cuales se encuentran el Bicarbonato de Sodio, el Naproxeno y el Ketoconazol.
Según informó la entidad, estos productos representan una amenaza para la salud pública debido a que se carece de información sobre su procedencia, composición y las condiciones en las que fueron fabricados. Esta falta de datos impide verificar que cumplan con los estándares de calidad, seguridad y eficacia que la normativa colombiana exige para cualquier medicamento comercializado legalmente.
Las autoridades sanitarias expresaron especial preocupación por la ausencia de documentación verificable en torno al proceso de producción de estos fármacos. Al ignorar las materias primas empleadas, las dosis efectivas de los principios activos y las condiciones de conservación durante su elaboración, quienes los adquieren quedan expuestos a consecuencias que pueden variar desde la falta de resultados terapéuticos hasta reacciones adversas de gravedad.
El Invima hizo un llamado a la población para que únicamente adquiera medicamentos en farmacias y establecimientos farmacéuticos debidamente autorizados. Asimismo, recomendó verificar que cada producto cuente con un registro sanitario vigente y solicitar evidencia de dicho registro antes de realizar cualquier compra.
Las autoridades también pidieron reportar cualquier situación sospechosa relacionada con la venta irregular de medicamentos a través de los canales oficiales de atención del Invima.
Los tres fármacos mencionados cumplen funciones terapéuticas diferentes. El Bicarbonato de Sodio se utiliza para aliviar la acidez estomacal, el Naproxeno actúa como antiinflamatorio y el Ketoconazol está orientado al tratamiento de infecciones causadas por hongos. La presencia de versiones no controladas de estos medicamentos incrementa significativamente el peligro para los pacientes que, sin saberlo, los consumen pensando que reciben un tratamiento legítimo.